Por Jo Hyon, PhD, Universidad Kyungnam
Traducido por Josue de Juan
Fuente https://www.dailynk.com/english/violent-incident-exposes-issues-with-north-koreas-collectivist-mentality/

Corea del Norte es un país que se esfuerza por unir a su población bajo una única ideología dentro de un sistema de gobierno monolítico. En realidad, sin embargo, los norcoreanos tienen muchos puntos de vista diferentes y en ocasiones entran en conflicto entre sí dependiendo del temperamento y las lealtades regionales o demográficas. 

Las personas dentro de estos grupos a menudo no tienen en cuenta las perspectivas de otros grupos, mientras que el temperamento individual de los líderes del grupo a menudo es una fuerza impulsora detrás de las decisiones del grupo. 

Este fenómeno se puede observar fácilmente entre los diversos grupos de Corea del Norte (los militares, las “tropas de choque”, las instituciones, las empresas y las provincias). El idealismo socialista, como idealismo racional, puede restringir los diversos intereses del colectivo, pero estas restricciones no pueden eliminar por completo los elementos egoístas y antagónicos que inevitablemente existen entre los diferentes grupos de personas. 

Una fuente norcoreana informó recientemente sobre un amplio conflicto entre miembros de la unidad militar Kim Songduk y tropas de choque pertenecientes al Departamento de Orientación de Kumgang en la provincia de Hamgyong del Sur, que estalló en un sitio de construcción de una central eléctrica en Tanchon. 

El incidente se produjo cuando miembros de la unidad militar, siguiendo las órdenes de sus superiores de obtener herramientas de construcción, llevaron un ataque sorpresa en una instalación de almacenamiento de herramientas de construcción en poder de las tropas de choque, robando algunas herramientas en el proceso. 

Después de enterarse del robo por parte del administrador de la instalación de almacenamiento, el jefe de las tropas de choque dirigió a varios miembros mas fuertes en una misión para recuperar las herramientas. Al enfrentarse a los soldados, se produjo una pelea con palas, azadas y martillos. Después de que todo se calmara, una persona yacía muerta y otras cuatro resultaron gravemente heridas y llevadas al hospital. 

Según la fuente, el sitio de construcción de la planta de energía de Tanchon atrae a trabajadores de diferentes lugares, pero la falta crónica de suministros ha conducido a la desnutrición y otras dificultades. Los excesivos requisitos de mano de obra y las normas poco razonables que rigen la construcción han dado lugar a quejas generalizadas e informes de enfrentamientos, golpes por parte de los superiores, agresiones sexuales y otros delitos. 

Según los informes, los burócratas involucrados se negaron a realizar una investigación sobre la reciente pelea, diciendo que “no hay necesidad de dañar la reputación de los militares y causar malestar social al molestar al Partido con este incidente”. Se las han arreglado para encubrir el incidente a pesar de la injusticias sufridas por las víctimas y sus familias, que no pueden protestar y están viviendo sus vidas en completa opresión. 

A través de este incidente reciente, se hace evidente que la violencia en Corea del Norte no siempre se reduce a un concepto simple de “bien contra el mal” sino más bien a una compleja red de relaciones políticas y económicas dentro del país. 

Los líderes del PTC, sin embargo, aparentemente prefieren vivir en la ignorancia y evitar cuestionar abiertamente la naturaleza irracional de su sociedad. 

Las dificultades económicas de la década de 1990 llevaron al pueblo de Corea del Norte a comenzar a tomar el asunto de la supervivencia en sus propias manos. Este cambio en la mentalidad colectiva tuvo repercusiones que continúan hasta nuestros días, incluida la idea de que las personas deben mostrar una obediencia ciega hacia la autoridad y la ley. Sin embargo, el PTC todavía aplica su creencia del “juche” [ideología dominante de Corea del Norte] como forma de gestionarse. 

Al igual que en el pasado, el régimen de Corea del Norte ha difundido recientemente propaganda describiendo a sus líderes como “dioses” y que la gente existe “dentro” de ellos. Además, la máquina de propaganda afirma que el pueblo está suficientemente feliz debido a la existencia del Suryong [Kim Jong Un] y que el Suryong es una entidad sagrada. En consecuencia, se afirma que las cosas que entran en contacto con los suryong [personas, objetos, etc.] brindan algún tipo de bendición santa. 

A los norcoreanos se les ha lavado el cerebro para regurgitar esto e incitarse a competir entre sí para mostrar lealtad hacia el Suryong. En el proceso, las crueles realidades en el país generan descontento social. Los líderes de Corea del Norte deben reflexionar rápidamente sobre sus políticas y las injusticias que están teniendo lugar para el “beneficio del colectivo”.