Por Lee Sung-eun
Traducido por Josue de Juan
Fuente http://koreajoongangdaily.joins.com/news/article/article.aspx?aid=3050534

La cuestión de los motivos sigue dividiendo a los defensores de los derechos humanos

Las 12 trabajadoras de restaurantes norcoreanos que desertaron al sur en 2016 dijeron a un locutor local que fueron engañadas acerca de su destino final podrían haber mentido durante la entrevista para proteger a sus familias, dijo Greg Scarlatoiu, director ejecutivo del Comité de Derechos Humanos en Corea del Nort a Radio Free Asia el martes.

Scarlatoiu dijo que no estaba de acuerdo con Tomás Ojea Quintana, relator especial de la ONU sobre los derechos humanos de Corea del Norte, quien dijo a periodistas en Seúl el mismo día que algunas de las trabajadoras eran “víctimas” que estaban “sujetas a algún tipo de engaño respecto a dónde iban.”

Ojea Quintana dijo que entrevistó a algunas de las 12 trabajadoras durante su estancia de una semana en la ciudad y se enteró de que no sabían que iban a venir a Corea del Sur.

Scarlatoiu negó esto y dijo que no había ninguna razón para que el gobierno de Corea del Sur secuestrara a las norcoreanas porque ya existen 32,000 desertores norcoreanos en el país. En cambio, los trabajadores podrían haber mentido al relator especial de la ONU porque si decían que llegaron al sur por su propia voluntad, como ha dicho Seúl en repetidas ocasiones, sus familias en su país podrían enfrentar un castigo severo por parte de las autoridades norcoreanas, incluida la pena de muerte .

Los comentarios de Scarlatoiu estaban en línea con los de Baik Tae-hyun, un portavoz del Ministerio de Unificación del Sur, que maneja las relaciones con el Norte. Baik dijo en una conferencia de prensa ordinaria el miércoles que las trabajadoras llegaron voluntariamente al sur y agregó que el gobierno no podía revelar ciertos detalles sobre su viaje porque las desertoras no querían que sus motivos fueran revelados por temor a que sus familias pudieran ser castigadas.

John Sifton, director de defensa de Asia en Human Rights Watch, dijo a Radio Free Asia el martes que era probable que el gobierno de Corea del Norte ejerciera una “fuerte coacción sobre las familias de las trabajadoras”, lo que podría haber sido un factor en su proceso de toma de decisiones. No obstante, agregó, si las trabajadoras realmente desearan regresar al norte, el gobierno de Corea del Sur debería permitirles hacerlo.

La deserción de 12 mujeres norcoreanas, de edades de entre los 20 años, y su manager hombre ha sido un tema espinoso entre las dos Coreas desde que el grupo abandonó un restaurante norcoreano administrado por el gobierno en la ciudad portuaria oriental china de Ningbo. en abril de 2016. Seúl ha dicho consistentemente que llegaron por voluntad propia, pero Pyongyang afirma que fueron secuestradas por la agencia de espionaje de Corea del Sur, el Servicio de Inteligencia Nacional.

JTBC, un canal de cable local, revivió el debate en mayo cuando emitió un informe en el que el gerente dijo que el NIS lo obligó a llevar a las 12 trabajadoras al sur. Cuatro trabajadoras le dijeron a la emisora ​​que no estaban al tanto de su deserción.

Seúl prohíbe estrictamente a los desertores norcoreanos regresar a su país de origen. Conforme a la legislación nacional, a los desertores se les otorga la ciudadanía surcoreana una vez que se establecen en el sur y aún se los considera ciudadanos de Corea del Sur, incluso si vuelven a ingresar al norte. Los ciudadanos de Corea del Sur tienen prohibido tener cualquier contacto con el Norte a menos que reciban la aprobación oficial del gobierno.