Por Moon Sun Bo, Instituto Sejong
Traducido por Josue de Juan
Fuente http://english.dailynk.com/english/read.php?cataId=nk03600&num=12170

El atribución mas predominante de legitimidad del régimen norcoreano es el llamado Linaje  del Monte Baekdu (Paektu) que trasciende tres generaciones: Kim Il Sung, Kim Jong Il y Kim Jong Un. El linaje Baekdu comenzó con Kim Il Sung, un concepto inextricablemente vinculado a su movimiento guerrillero anti-Japón. Sin embargo, ¿qué pasa si las acciones anti-Japón de Kim no son tan significativas como el régimen habría hecho creer a otros? ¿Qué pasa si el pueblo de Corea del Norte descubre que esta historia no es más que una distorsión total?

La relación entre Kim Il Sung y Choi Hyun durante la época colonial japonesa, así como las acciones de la Guerra de Corea de Kim, plantean preguntas importantes en cuanto a la legitimidad de la línea de sangre Baekdu. En realidad, se sabe que Kim desvió la culpa de sus errores de guerra hacia otros y su papel en la resistencia anti-Japón ha sido enormemente exagerado.

En 2014 el régimen ha estado tratando de insuflar nueva vida al mito del linaje Baekdu presentando a la pareja padre-hijo, Choi Hyun y Choe Ryong Hae, como un paradigma de lealtad inquebrantable al régimen.

Choi Hyun encarnó esta dedicación haciendo todo lo posible para establecer la autoridad de Kim Il Sung; Choi Ryong Hae presenta como una versión moderna a través de expresiones de lealtad a Kim Jong Un. El régimen enfatiza esta “lealtad a través de las generaciones” para alentar a la élite y residentes de Corea del Norte a que sigan su ejemplo.

Los ciudadanos de Corea del Norte continúan manteniendo elevadas opiniones de Choi Hyun, incluso 30 años después de su muerte. Jang Yong Chul, quien desertó al sur en 2000, es uno de esos ejemplos. Jang nació en 1950 en Pyongyang, se graduó de la Universidad de Política Kim Il Sung y trabajó como oficial durante 35 años. Afirma que hasta el momento de su deserción, la gente reverenciaba y admiraba a Choi Hyun. Mientras que la mayoría de los altos oficiales militares solo vestían ropas nuevas en la creencia de que hacer lo contrario los haría insignificantes, Choi intentó presentarse como un trabajador ordinario durante toda su vida.

Otro desertor llamado Choi Hyung Cheol [seudónimo], considera a Choi Hyun un soldado orientado al principio, abordando los problemas con ferocidad y terquedad de un toro con poco margen para la desviación.

Otros desertores escucharon acerca de Choi Hyun a través de sus padres. Lee Chang Bok, profesor de historia revolucionaria, murió el año pasado en Corea del Norte. Su hija desertó y llegó al sur en 2008, trayendo consigo el conocimiento de Choi Hyun que su padre le impartió. Ella afirma que en ese momento Choi era el verdadero líder y tenía mucho más poder que Kim Il Sung, un hecho ausente de la historia revisionista del régimen.

La mayoría recuerda a Choi como un genuino soldado, su nombre asociado con la lealtad, la obediencia y el sacrificio. Estos sentimientos nostálgicos no hacen sorpresa que el régimen le haya dado un papel tan grande en los intentos de resucitar el mito del Linaje del Monte Baekdu.

Es poco probable que los intentos del régimen para reforzar el apoyo a sus métodos a través del mito de la línea de sangre experimenten mucho éxito con la desilusionada población. ¿Choe Ryong Hae será el mejor ejemplo de su padre y abandonará el legado de sirviente fiel al régimen? O, si se encuentra a sí mismo como un objetivo, ¿seguirá el ejemplo de Jang Sung Taek y tomará ciertas acciones antes de convertirse en otro proverbial cordero sacrificial?