Por Kim Yoo Jin
Traducido por Josue de Juan
Fuente http://english.dailynk.com/english/read.php?num=15186&cataId=nk01500

[Imagen superior: Un puesto de guardia camuflado a lo largo de la frontera entre Corea del Norte y China. Imagen: De archivo de DailyNK]

La referencia del líder norcoreano Kim Jong Un a la “herida causada por desertores” durante su reunión cumbre con el presidente surcoreano Moon Jae-in ha estado llamando la atención. El régimen rara vez se ha referido a los desertores de esa manera, aunque los ha considerado “traidores que han despreciado la patria”.

Pero, ¿qué piensan los norcoreanos sobre los desertores? Según fuentes dentro del país, en lugar de sentirse recelosos de ellos, cada vez más residentes sienten envidia por las oportunidades que se ofrecen a los desertores. Tener un desertor en la familia es económicamente ventajoso para las actividades del mercado.

Además, muchas familias de desertores, que han sido monitoreados por el Ministerio de Seguridad del Estado y el Ministerio de Seguridad Popular, ahora están cooperando con ellos. Estos funcionarios han llegado a apreciar que son una fuente constante de dinero de sobornos.

Durante una llamada telefónica con Daily NK el 7 de mayo, una fuente interna de la provincia de Hamgyong del Sur dijo: “En la mayoría de los casos para familias de desertores que viven en regiones alejadas de la frontera, la percepción era bastante mala, pero eso ha cambiado”.

La fuente describió el ejemplo de una familia en una aldea rural en Hamnam cuyos niños desertaron hace ocho años después de estar sin hogar (llamado kotjebi en Corea del Norte). Incluso hace cinco años, la familia era considerada traidora y condenada al ostracismo.

Los desertores empezaron a enviar dinero a su casa desde Corea del Sur, lo que cambió la forma en que fueron percibidos. A medida que más hogares norcoreanos participan en actividades de mercado y estabilizan sus finanzas, están empezando a ver a las familias de desertores con más afecto.

Al preguntársele sobre esto, la fuente dijo: “Ahora, cuando las familias de los desertores ingresan a los mercados, los comerciantes los llaman ‘donju’ [una palabra que significa ‘maestro del dinero’ que describe la emergente clase empresarial de Corea del Norte]. Los miran con envidia y les piden que compren sus mercancías, como les hacen a todos”.

“Los que han cruzado la frontera todavía se consideran traidores, pero también como personas que viven bien”, agregó la fuente.

Las actitudes del Ministerio de Seguridad del Estado y el Ministerio de Seguridad Popular también han cambiado significativamente. “Los agentes de MSE se acercan a las familias de los desertores y dicen cosas como, ‘Me gustaría tener parientes que vivieran en el extranjero’, expresando abiertamente su envidia”, dijo la fuente.

“Los agentes de MSE dicen: ‘Si tienes algo que hacer en la frontera, hazlo y vuelve’ dando una discreta aprobación. Permiten esto porque reciben una parte de las remesas enviadas a las familias de los desertores”, agregó una fuente de la provincia de Hamgyong del Norte.

“Este tipo de comportamiento no es apropiado para un agente que tiene la tarea de preservar la integridad del régimen. Pero son tiempos difíciles, por lo que no pueden confiar en el Partido”, continuó la fuente.

Los agentes de MSE suelen recibir órdenes superiores para aumentar la vigilancia de los desertores. “Un agente de MSE se acercó a una familia de desertores y dijo: ‘En relación con la cumbre Norte-Sur, el Partido ha emitido una orden que me permite acudir a usted más a menudo'”, señaló la fuente.

En relación con esto, la fuente de Hamgyong del Norte dijo, “A diferencia de los agentes de MSE cerca de la frontera, aquellos en las regiones interiores no tienen tantas oportunidades de sobornos. No cobran muy bien de parte de las autoridades, por lo que las familias de los desertores se han convertido en un salvavidas para ellos”.