Por Kim Young Hui, Líder de equipo de Investigación de Economía de Corea del Norte, Banco de Desarrollo de Corea (KDB)
Traducido por Josue de Juan
Fuente http://www.dailynk.com/english/read.php?num=14820&cataId=nk01300

La cantidad de desertores norcoreanos que viven en Corea del Sur superó la cantidad de 30,000 personas el año pasado. Aunque un pequeño número desertó durante la primera parte de la crisis económica de Corea del Norte a mediados de la década de 1990, cuando el país se sumió en la hambruna y las condiciones empeoraron, el número superó las 1.000 personas por primera vez en el año 2000.

Desde entonces, más y más norcoreanos han venido al sur en busca de una vida mejor, alcanzando un número máximo de 2.900 nuevos desertores en 2009. Sin embargo, Kim Jong Un se ha centrado en frenar la ola de deserciones desde que llegó al poder, aproximadamente reduce a la mitad el número anual de refugiados. Además, también ha aumentado el número de norcoreanos que vuelven a entrar en el norte. Entonces, ¿cuáles son los factores en juego detrás de estas tendencias?

Durante una conferencia de prensa en octubre pasado, el Ministerio de Unificación confirmó que 26 desertores habían abandonado el sur y habían regresado al norte. Incluyendo una pareja en la treintena que también viajó a la frontera con China a mediados de octubre y no se han tenido noticias suyas desde entonces, esa cifra asciende a 28. También es probable que algunos desertores hayan regresado al norte sin conocimiento público.

Un individuo en particular que volvió a desertar fue presentado en gran medida en los medios de comunicación de Corea del Sur este año – Lim Jee-hyeon (nombre real: Jeon Hye-seong), y apareció previamente en las principales cadenas de televisión. Lim, la pareja y otro re-desertor prominente (que fue atrapado y encarcelado mientras trataban de regresar al Norte) llegaron al sur en 2014.

Corea del Norte a menudo usa re-desertores como carnaza de propaganda en sus medios estatales. En 2012, se celebró una conferencia de prensa en el Palacio de la Cultura Popular de Pyongyang con los re-desertores Kim Kwang-hyeok y Go Jeong-nam. En 2013 se realizó otra conferencia de prensa con otra pareja, Kim Kwang-ho y Kim Ok-sil, que ingresó al sur en 2009 y regresó al norte en 2012. Otro re-desertor fue presentado en esta conferencia de prensa junto a la pareja: Go Gyeong-hui, que ingresó al sur en 2011 y regresó al norte en 2013. Estas personas y otros re-desertores tienen algo en común: ingresaron y abandonaron el sur en tres años. Esto revela la importancia del proceso de reasentamiento, poniendo de relieve la necesidad de apoyar la transición y el asentamiento de los desertores en la sociedad de Corea del Sur.

Todos los desertores deben ser apoyados a través del proceso de reasentamiento inicial, adaptación y reasentamiento exitoso. Todo el proceso puede tomar de uno a siete años, dependiendo de la persona en cuestión y factores como la educación, las habilidades y los lazos familiares. Los norcoreanos que ingresan al sur a menudo sueñan con venir a una nueva tierra y buscar la felicidad, pero debido a numerosos factores, a menudo pueden enfrentar frustración y dificultades.

Lo sé porque soy un desertor. Durante el primer año que estuve en el sur, trabajé duro, pero enfrenté discriminación y prejuicios. Consideré mudarme a Estados Unidos porque no tenía a nadie con quien compartir mis sentimientos o mi futuro, y en ocasiones me sentí como si estuviera a la deriva en alta mar, por temor a las olas que podrían venir hacia mi dirección. Las únicas personas con las que pude hablar sobre mi camino en Corea del Sur fueron otros desertores. No pocos, frustrados por el proceso de reasentamiento, terminaron mudándose a Inglaterra.

El individuo que fue arrestado recientemente tratando de volver a desertar buscó el consejo de otros desertores que vivían en el sur. Su familia también escapó del norte, ingresó al sur en 2002 y se mudó a Inglaterra en 2006. Un amigo que conoció en las instalaciones de reasentamiento de Hanawon también se fue a Inglaterra. Todos estos individuos se fueron en un periodo de cinco años de ingresar al sur.

El proceso de reasentamiento se puede comparar con el senderismo, uno de los pasatiempos favoritos de Corea del Sur. Si uno camina solo, puede agotarse fácilmente. Es más fácil llegar a la cumbre con un poco de ayuda.

Con amigos como apoyo, todo es posible. Los desertores pueden encontrar la paciencia y el coraje para superar los obstáculos si cuentan con una red de apoyo para obtener fuerzas.

El gobierno de Corea del Sur necesita implementar políticas que funcionen y detalladas para garantizar que los nuevos desertores reciban el apoyo que necesitan. Desde que en 1997 se aprobara la Ley de Protección de Desertores y Reasentamiento de Corea del Norte, se han implementado numerosos cambios que hacen hincapié en el aspecto de autosuficiencia del reasentamiento.

Después de ingresar al país, los desertores tienen acceso a apartamentos de alquiler a través del programa de asistencia para el alojamiento. La seguridad de los desertores está protegida y se brinda educación vocacional. Se brindan oportunidades educativas a todos los desertores menores de 35 años. Todas estas medidas ayudan a los desertores a vivir una vida estable en el sur.

Sin embargo, aún enfrentamos discriminación, prejuicio y apatía por parte de la sociedad. En Corea del Norte, las personas tienden a ser amistosas y comunicativas con sus vecinos y compañeros de trabajo. Cuando ingresan a Corea del Sur, es difícil para los norcoreanos ajustarse a un estilo de vida totalmente diferente. Testimonio de esto es la trágica historia de la Sra. Kim, una desertora que murió sola en su apartamento de Changwon en octubre.

El reasentamiento consistente y exitoso de los desertores es un hito importante en el camino hacia la unificación exitosa de la península de Corea. Para garantizar que los desertores puedan establecerse con éxito en el sur y sembrar raíces profundas en la sociedad, se necesitan redes de apoyo para que todos los desertores puedan encontrar su lugar en la comunidad.

* Este artículo ha sido presentado gracias al apoyo de Korea Press Foundation.