Por Kang Mi Jin
Traducido por Josue de Juan
Fuentre https://www.dailynk.com/english/read.php?num=14761&cataId=nk01500

Las autoridades norcoreanas están intensificando los esfuerzos para evitar la fuga de más ciudadanos del país con nuevas tácticas centradas en la intimidación. Para monitorear a los miembros de familias de desertores, el régimen ahora despacha hasta siete oficiales por caso en algunos casos. Estos oficiales visitan regularmente las casas de las familias para amenazarlos e intimidarlos.

Una fuente en la provincia de Ryanggang le dijo a Daily NK el 12 de octubre que “las autoridades están atacando a las familias de los ‘traidores’, especialmente a aquellos que han aparecido en la televisión en el sur ‘blandiendo’ contra el Norte. En el pasado, solo alrededor de dos oficiales de seguridad salían a monitorear y acosar a las familias, pero ahora están invirtiendo drásticamente más recursos en estas actividades”.

“Cuando una persona está bajo vigilancia de esta manera, se les impide realizar sus negocios normales en los mercados, por ejemplo. Están constantemente acosados, con agentes que lanzan amenazas veladas como chistes crueles directamente a sus caras”, agregó la fuente.

Según la fuente, un miembro de una familia de un desertor en Hyesan estuvo recientemente en su casa cuando un grupo de policías y oficiales de seguridad del estado entraron de repente a su hogar y comenzaron a beber alcohol. Ahora que ha aumentado el número de personal de vigilancia, las “operaciones” conjuntas como esta entre el Ministerio de Seguridad del Estado y el Ministerio de Seguridad del Pueblo se están convirtiendo en algo común.

El régimen también ha estado tratando de evitar la difusión de noticias sobre incidentes como estos a través de renovadas campañas de intimidación, pero las historias continúan extendiéndose.

“Cuando hay tantos agentes de seguridad que te persiguen en todo momento, es difícil saber quién a tu alrededor es un informante o un agente encubierto, lo que lleva a un intenso estrés y sufrimiento para los miembros de la familia”, explicó la fuente.

Los agentes también están a la expectativa de cualquier mala conducta posible o percibida que puedan explotar, por lo que pueden exigir un soborno a cambio de guardar silencio.

Además de aterrorizar a los ciudadanos con un número cada vez mayor de agentes de seguridad, la fuente también cuenta de “agentes que tratan activamente de coaccionar o incentivar a los vecinos y otros a espiar a las personas”, lo que lleva a que los objetivos se sientan marginados.

La fuente detalla cómo los ciudadanos están “condenando la forma en que las autoridades tratan de convertir a todos en espías, aunque muchos también ridiculizan los intentos, diciendo que ‘si todos se pasan el día espiando el uno al otro durante todo el día, ¡no habrá nada que informar! ‘”

* Traducido por Colin Zwirko

* Editado por Lee Farrand