por Josue de Juan

“Un idiota útil por definición es tan idiota como para darse cuenta que es útil para quien lo utiliza” .- Olavo de Carvalho.

Parecería que una “supuesta” inocencia juega un papel esencial para algunos. “No voy allí para justificar al régimen, sino por otros motivos” dirían.

Hacen un flaco favor, sino casi destructivo la labor de cientos de personas (muchos de ellos desertores) de diferentes ONGs que trabajan con miles de desertores, ayudan a desertores en la frontera con China o intentan sacar de forma furtiva grabaciones de la vida (la real) en Corea del Norte, para dar a conocer lo que se vive en el “Reino ermitaño” que mas que ermitaño deberíamos decir hermético, y ese hermetismo no es provocado, sino querido por el Gobierno para exhibirse.

No es el primer caso, Louis Cole, Lamberto Lo, el representante Alejandro Cao de Benós, el tuitero Fekerfanta, los grupos pro-gobierno norcoreano como la KFA o Amigos de Corea, nos toca mas de cerca aún con Ricardo González Dávila, todos se muestran muy sonrientes y complacientes con el “trabajo” que están haciendo allí, pero no son nada mas que propagandistas “zombies” usados por el gobierno norcoreano.

El articulo de Marca que hacemos referencia no solo está plagado de curiosidades, sino que muestra el grado de desconocimiento que algunos, y puede que muchos tienen de Corea del Norte, sobre todo de quien cree que sabe algo por haber estado allí, y lo peor que puede ocurrir es creer saber como es la realidad iendo a Corea del Norte. No hay mas país mas controlado, mas limitado y con un gran escaparate para el turista como puede ser Corea del Norte, no sin motivo llaman a la capital Pyongyang el escaparate de Corea del Norte.

No entendemos como para Ricardo González Dávila es todo tan positivo cuando realmente todo está controlado, desde la no existencia de redes sociales (que supongo debería oler mal desde el principio), hasta la asignación de chofer, una traductora y un guía, que mas que acompañantes para facilitarle la estancia son miembros del gobierno que controlan absolutamente todos sus movimientos y sus palabras. El redactor de la noticia se encarga de resaltar los paseos con un “yo solo”, como si pudiera salir de Pyongyang y averiguar si los campos de trabajo forzado existen, o visitar los suburbios de Pyongyang donde se acumulan cientos de personas hambrientas, famélicas o explotadas sexualmente, supongo que no habrá podido verificar los mercados donde niños sin techo recogen comida del suelo, supongo que no habrá podido ver los orfanatos donde los niños tienen todo tipo de enfermedades, que el gobierno no cubre con sanidad porque son de clase baja.

Para Ricardo González Dávila todo fue una experiencia inolvidable, lo único que sabemos es que nadie quiere ir a vivir allí pero muchos salen todos los años a través de la frontera con China, que tienen que cruzar el río Tumen a muy bajas temperaturas, donde mueren tiroteados si los guardias les encuentran huyendo, que si logran salir China se convierte en un infierno, donde las mujeres norcoreanas son tratadas peor que perros vendiéndolas como esposas, donde puede pasar de mano en mano entre todos los hombres del pueblo, donde se han ido de un país sin derechos a otro donde si les encuentran las autoridades chinas los deportan a Corea del Norte, donde pueden ser fusilados y con algo de suerte los envían a un campo de trabajo forzado, de reeducación dirían otros.

A Ricardo González Dávila le han vendido un paquete turístico donde poder entrenar a los hijos de la élite, donde ellos sí tienen cubiertas todas las necesidades, mientras se abusa del resto de la población para que puedan entrenar a “jugar a la pelota”. El “NO” es mucho mas inteligente que ser usado como propagandista. Pero sobre todo no encuentro ingenuidad en las palabras del último párrafo en referencia a Kim Jong-un con un “me habría encantado (conocerle)” u “Ojalá el año que viene tenga la oportunidad de conocerle”, y tal como está el panorama político últimamente no me extrañaría que algunos tuvieran afinidad política e ideológica con ciertos políticos, políticas o dictadores.